Sumérgete en las tan reconocibles bandas sonoras de la filmografía del aclamado Stanley Kubrick. Un viaje sensorial a través de la cinematografía.

CINE
PASIÓN
VIOLENCIA
SIMBOLOGÍA


// Aquellos que dominan un arte son capaces de realizarlo casi sin pensar, como dirían en la música: tocando de oído //

KUBRICK Y LA FILOSOFÍA MUSICAL

Para Stanley Kubrick, la música era igual de importante que las imágenes filmadas, ya que la consideraba fundamental para que el espectador lograse vivir una profunda experiencia artística. Siempre perfeccionista, Kubrick seleccionaba meticulosamente las piezas musicales que utilizaba en sus películas para que complementaran y dieran cohesión a las imágenes.

Kubrick era capaz de motivar a sus actores obligándoles a escuchar conciertos para piano de Prokofiev, sonatas de Beethoven o Schubert, arias de ópera del XVIII, música de Bach, etc. Así les llevaba casi a «estados alterados de conciencia», pero de los que lograba obtener siempre lo que buscaba: una natural y convincente interpretación.

Kubrick, gracias a la música elegida, logró su hipotético objetivo, hoy por hoy, todavía no superado: llevar la filosofía al cine, poner al ser humano al borde de su propio abismo, mostrándonos una dimensión insondable de nuestra propia condición, en un espectáculo estético con una puesta en escena, concepción y ejecución absolutamente fascinantes para la fecha en que fue rodado y producido.